NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD

En 1578, la Cofradía acordó con el imaginero Diego de Vega la realización en la vecina ciudad de Antequera de -entre otros enseres e imágenes- de una dolorosa. La carta de pago de este contrato se conserva en el Archivo municipal de esa localidad.

La Virgen es una imagen de candelero para vestir. De canon corto, se trata probablamente de la segunda dolorosa documentada con esta advocación más antigua de toda Andalucía, tras la de la localidad sevillana de Marchena (Gaspar de Aguilar, 1574), y de la dolorosa más antigua de Archidona.La talla ha sido repetidamente restaurada a lo largo de su historia (se documentan restauraciones en: 1738 en la cabeza de la imagen; en 1744 con la colocación de ojos de cristal; intervenciones en la policromía en 1814, etc.). En 1911 sufre un incendio la tarde del Jueves Santo debido a un escape de gas en la ermita de la Columna, por lo que se le somete al año siguiente a una importante restauración. La más reciente intervención se llevó a cabo en 2001 por Quibla Restaura, y consistió en la recuperación de la policromía de 1912, la confección de unas nuevas manos por el imaginero Raúl Trillo (Málaga) y la remodelación y reparación de desperfectos en la estructura.

Los últimos estudios apuntan a que la imagen estaba completamente tallada en un primer momento hasta la cintura, ropaje incluido, siendo convertida definitivamente en imagen de candelero en el siglo XVIII.

La Virgen se ha procesionado desde siempre la tarde-noche del Viernes Santo, aunque extraordinariamente lo ha hecho en otras fechas. Así, durante finales del siglo XIX y principios del XX lo hizo el Martes Santo junto a Jesús de la Columna. Desde su llegada a Archidona ha permanecido en su capilla o altar en la parroquia de Santa Ana.