La imagen de Ntra. Sra. de la Purificación o Candelaria es una talla de cuerpo completo y autor desconocido, que porta en brazos al niño Jesús, éste también de talla completa aunque vestido. Las vestiduras de la Virgen están adornadas por orlas y flores doradas. La devoción a la Virgen de la Candelaria es una de las más antiguas tradiciones de la Cofradía y de la ciudad de Archidona. La celebración ya se constata en el siglo XVI, en concreto en las ordenanzas municipales de 1598.  Los primeros documentos de la imagen la ubican en la ermita de la Columna que, al cerrarse al culto, fue trasladada a la parroquia de Santa Ana, donde permanece en la actualidad.

La procesión de la Virgen se documenta en el siglo XVI. Así, en febrero, durante la noche de la víspera de su onomástica se hacían dos grandes candelas; una en los “Cuatro Cantillos”; la otra en la plaza de la Iglesia. El segundo día de ese mes se trasladaba en procesión bajo el cetro y estandarte de la Soledad desde su ermita a la parroquia de Santa Ana, donde se le celebraba una novena, situando a sus pies según la tradición dos pichones, una torta real y una vela en las manos.

La Virgen dejó de procesionarse en el momento en que se le rinde culto en la parroquia de Santa Ana, al no ser necesario el traslado de la misma desde la ermita de la Madre de Dios y Jesús de la Columna. La novena dejó de celebrarse aproximadamente en 1970.

Sin embargo, esta tradición ha sido en parte recuperada recientemente con la celebración en la víspera de su festividad de un acto litúrgico ante la Virgen en la parroquia de Santa Ana, con pichones, tarta y candela incluidas.