Pregón extraordinario

Pregón de exaltación del 500 Aniversario

Sábado, 22 de marzo de 2014

 

Otro de los actos más esperados de entre los organizados en el programa del V Centenario de nuestra Archicofradía fue el pregón que, la pasada Cuaresma, pronunciaba el cofrade Eduardo Aguilar Muñoz. Un acto de exaltación que fue precedido por un magnífico concierto de marchas procesionales a cargo de la archidonesa Agrupación “José Antonio Galán”.

 

El sábado 22 de marzo, nuestra sede canónica recibía a un público numeroso, dispuesto a presenciar este evento cofrade, cuyo prólogo musical corrió a cargo de la banda de música municipal que, de forma ininterrumpida, desde hace más 20 años acompaña a Ntra. Sra. de la Soledad cada noche del Viernes Santo.

 

Con la interpretación de esa noche, la Agrupación musical quiso estar presente en los actos del 500 aniversario, gesto por el cual desde estas páginas, esta Archicofradía les vuelve a mostrar su agradecimiento. Al término de su magistral interpretación, el Hermano Mayor entregó un presente a sus actuales directores actuales, D. Francisco Fernández Alba y D. Álvaro Núñez Sánchez, así como un recuerdo especial a una persona muy vinculada a esta Banda desde sus inicios, y que desde hace 26 años presenta su desinteresada colaboración con esta Hermandad cada Viernes Santo, D. Damián Núñez Vegas.

 

Acto seguido, fue el turno de nuestro hermano y gran cofrade, Eduardo Aguilar Muñoz, la persona en la que el Cabildo de la Archicofradía confió la responsabilidad y el honor de evocar mediante la palabra nada menos que cinco siglos de andadura cofrade. Una tarea que Eduardo asumió como un nuevo servicio hacia su Cofradía.

 

Junto al pregonero, y por expreso deseo de éste, se instaló junto al altar mayor la imagen del Stmo. Cristo del Mayor Dolor, que presidía así el primer acto cofrade desde su reciente ubicación en nuestra sede canónica.

 

Dado que nuestro pregonero no precisa presentación, permítanme omitir en estas páginas las referencias curriculares habituales para centrarnos en su discurso de aquella noche. Y es que Eduardo nos regaló un texto que asociaba estilos dispares, que aunaba prosa y poesía, guiándonos de su mano por un preciso y no menos orgulloso recorrido por los cinco siglos de Historia de nuestra Cofradía que arrancaban allá a principios del Siglo XVI.

 

Su discurso hizo balance de los hitos trascendentales de esta Hermandad, puso de manifiesto su relevancia en nuestra Ciudad y su Semana Santa y ponderó el significado del acontecimiento histórico que recordábamos.

 

Con maestría y brillantez, desde su experiencia y sin eludir claroscuros, nos exhortó con su ponencia a continuar esta labor con el viento a favor y en contra. Reviviendo estas últimas décadas vividas intensamente; echando la vista atrás con emoción contenida. Evocando con satisfacción a tantos cofrades con los que esta Hermandad estará eternamente en deuda; dando gracias por su esfuerzo y devoción a nuestros Sagrados Titulares. Celebrando la figura de la mujer en nuestra Cofradía; cuya plena incorporación resultó trascendental para la Soledad y todas las demás. Concediendo a nuestro recobrado Martes Santo la extraordinaria aportación de vitalidad que esta Hermandad necesitaba.

 

Aquella noche Eduardo se hacía merecedor de la autoría de una de las páginas de esta particular historia cofrade de más de medio milenio. Su pregón fue una muestra de su amor por Archidona y su Semana Santa, por esta Hermandad y por su Virgen de la Soledad. En nombre de tu Cofradía, gracias de nuevo, Eduardo.