Nuevo trono Soledad

Un nuevo trono para nuestra Señora

8 de marzo de 2013

 

Uno de los actos más esperados de entre los organizados para conmemorar el quinto centenario de nuestra existencia cofrade, tuvo lugar en la parroquia de Santa Ana la tarde noche del viernes 8 de marzo de 2013: la presentación del nuevo trono para Nuestra Señora de la Soledad.

 

Responsabilidad que tuve la dicha de compartir con los artífices de este proyecto, los Hnos. Marín Díaz de la sevillana Orfebrería Maestrante. Se materializaba así una ilusión forjada ocho años atrás con la pública exposición de los dos bocetos que nos fueron presentados, ocho años en los que tuvimos la oportunidad de madurar un proyecto que desde un principio aspirábamos a que fuese definitivo, contemporáneo al de la urna del Santo Sepulcro a pesar de la distancia temporal, ocho años en los que los sucesivos hermanos mayores supieron sacrificar otros objetivos de menor enjundia para generar unos ahorros con los que sufragar tan ambiciosa idea.

 

Y allí estaban descubriendo el trono José María Astorga Linares, Juan Francisco Almohalla Cano y Juan Francisco Delgado Casado junto al Hermano Mayor del momento, José Vicente Astorga Miranda, artífice este último de la gestión llevada a cabo con Cajamar para completar la financiación de tan anisada pieza.

 

El acto contó con la presencia del reverendo cura párroco, de los Hermanos Mayores de otras cofradías y de un numeroso público que llenó el templo ávido en contemplar esta nueva obra que aspiraba a unirse al rico patrimonio procesional de que goza nuestra Semana Santa. Y en verdad que supimos responder a la expectación creada a tenor de las sinceras muestras de felicitación recibidas, de los innegables gestos de admiración y sorpresa que reflejaban los rostros de propios y extraños al escudriñar hasta el último de los detalles que encerraba el nuevo trono de nuestra titular, del asombro generalizado que produjo una bellísima peana, repleta de simbología mariana para mayor realce de Nuestra Sra. de la Soledad y cuya forma de carrete potenciaba la impronta antequerana que antaño tuvieron nuestros tronos y que deliberadamente quisimos buscar.

 

Fue la presentación en sociedad de la primera fase de un trono aun inconcluso, que aspiramos a ver pronto completado con el palio y arbotantes delanteros, elementos que potenciarán la imagen de sobriedad y recogimiento de nuestra sagrada titular. Un trono de rocalla plateada que destaca por su conjunto armónico, y que a la vez permite la detenida contemplación de los interminables detalles que contiene: la flor de lis, la azucena, la granada, el pelícano o los angelitos horquilleros que flanquean la peana, o las que evocan las letanías de la Virgen como la puerta del cielo, el pozo de sabiduría, la estrella de la mañana, la palmera, la rosa mística, etc., También los símbolos eucarísticos o las magníficas capillas que representan los siete dolores que en vida padeció la Santísima Virgen, de entre las que descuella la situada en su frontal, dedicada a la reproducción del pórtico de nuestra Parroquia, dando cobijo a la advocación de Nuestra Señora de la Soledad a modo de Piedad, réplica de la existente en la iglesia de San Juan Letrán en Roma, con la que nuestra Archicofradía se haya hermanada.

 

Viernes 8 de marzo de 2013. Una fecha que quedará marcada para siempre en nuestro calendario cofrade; un día en el que materializamos una ilusión colectiva largo tiempo anhelada, con la que conmemoramos de modo muy especial el quinto centenario de nuestra Archicofradía: ofreciéndole a Nuestra Señora de la Soledad un nuevo trono para su mayor dignidad y loa.