Cartel 500º

UNA ACERTADA ELECCIÓN DE PINTOR Y OBRA

23 de febrero de 2013

cartel 500ºCon ocasión de la organización de los actos que vendría a conmemorar el V centenario del nacimiento, al menos documental, de la Archicofradía de la Soledad, se pensó en la elaboración de un cartel anunciador de todo el extenso programa que se desarrollaría a lo largo de dos intensos y emocionantes años 2013-2014). Como Hermano Mayor tuve la inmensa fortuna de presidir la Comisión Organizadora de tan importante y trascendente efeméride, en la cual propuse como autor del cartel anunciador a un gran amigo, reconocido y afamado pintor, a la postre también hermano de la Cofradía, don Jesús Conde Ayala, a quien más tarde trasladamos el acuerdo de su nombramiento por parte de la Junta de Gobierno.

Su respuesta de aceptación no se hizo esperar; tal sería su entusiasmo que me trasmitió confidencialmente que plasmaría su idea inicial en dos cuadros que, una vez conclusos, pude contemplar en primicia en su propia casa granadina impregnada de olores, óleos, aceites y pinceles en todas sus dependencias y que aún retengo. Así me encomendó la delicada y responsable tarea de trasladarlos a ésta su ciudad natal, para que fuese fotografiado e impreso el finalmente elegido por su autor entre las dos magníficas representaciones. Finalmente, el acto protocolario de presentación pública de estas dos obras de arte se materializó el día 23 de febrero de 2013 en el salón de actos de la Biblioteca municipal.

Sobre el contenido que plasmaría el autor en el lienzo, en un principio los miembros de la Comisión nos hicimos a la idea por él preconcebida sin casi margen de error, ya que nos pidió en la parroquia de Santa Ana que descendiéramos de la Cruz al Cristo del Santo Sepulcro. Y ésta fue la imagen elegida, lo que supuso todo un acierto: esta obra pictórica era la más ajustada a la representación de una iconografía totalmente humanizada del Señor Yacente en el sepulcro, que muestra su cuerpo desnudo cubierto por un sudario marcado por las heridas aún sangrantes propiciadas por personas que no sabían lo que hacían y que reposa sobre una sábana mortuoria impregnada de su última sangre derramada, escena que a la vez que fría también refleja la esperanza de la anunciada Resurrección, plasmada en un cielo estrellado que ilumina y da apertura a esa silenciosa y oscura cavidad.

Esta espléndida obra de arte se encuentra expuesta en un lugar preferente del salón de tronos de nuestra casa-hermandad. Y es expreso deseo de su autor, que la otra pintura que realizó al unísono sobre este mismo Cristo Yacente y que tiene características más escultóricas, se sitúe en la sede canónica de la Cofradía, la parroquia de Santa Ana, concretamente junto a Nuestros Sagrados Titulares, y no en el lugar donde actualmente se ubica.

Gracias siempre a Jesús y a Lolita.

De José Vicente Astorga Miranda.